Cuando los resultados no llegan

The way out is through.

Esta excelente frase es de Brian Koppelman, creador de Billions.

Me parece bastante apropiada para estas semanas, a raíz de los últimos meses de partidos de Los Pumas/Jaguares:

  • Gran campaña en el Super Rugby.
  • Mala ventana de junio contra equipos europeos.
  • El mejor Rugby Championship hasta ahora, que incluyó jugar un primer tiempo histórico contra Australia de local convirtiéndole 30 puntos.
  • Mala ventana de noviembre, otra vez contra equipos europeos.

Después de cada partido de esta última gira, las declaraciones fueron similares:

“No pudimos hacer nuestro juego”

“No supimos aprovechar nuestras oportunidades”

“No hicimos lo que nos habíamos propuesto hacer”

Es difícil encontrar una sola razón que explique todos los resultados.

Me inclino más por encarar la situación como proponía Bill Walsh:

Progress, or lack thereof, in sports and business can be measured in a variety of ways, some much more subtle than others. Often it takes a keen eye and a strong stomach to dig through the “ruins” of your results for meaningful facts. A season’s won-lost record (or your market share, sales figures, stock price) may not — will not — tell you what you need to know to be fully informed about the strength of your organization. Thus, I looked for clues that might indicate whether we were moving in the right direction, at the right speed, and if not, what we needed to do to address the problems.

El esfuerzo de liderazgo que hay que hacer en situaciones como esta es saber mirar con calma la realidad, descomponerla en partes digeribles, entenderlas, decidir el próximo objetivo a vencer, y comunicar para conseguir que en equipo se lo supere.

El núcleo es prácticamente una tarea detectivesca:

¿En qué logramos progresar? ¿En dónde estamos teniendo más dificultades? ¿Qué debilidades nuestras supieron aprovechar nuestros rivales?

¿Cuál es el siguiente mejor objetivo (métrica, KPI, hito) que tenemos que alcanzar?

La mayoría de los ojos sólo tienden a ver victorias y derrotas, y el éxito y fracaso se miden en esas dos variables.

Un equipo que se propone superarse — sobre todo un equipo de alta competencia — no puede quedarse en ese lugar. Con eso solo es muy difícil trabajar.

El equipo tiene que poder desgranar cada victoria y derrota en elementos que informen y lleven a la acción: hitos.

Rob Jones describe muy bien la importancia de los mismos:

It is easy to be motivated to succeed in the beginning of an endeavor, and when you are close to the end. The most difficult part, and the part where people quit, is when they are in the thick of it, and it is unclear whether they have the strength and the stamina to make it the rest of the way. While I never actually doubted my ability to walk again during my recovery, I am certainly subject to the inner monologue rationalizing why it is okay to quit, or to not push myself to the goal that I have written down on paper. One way that I have recognized to aid in shutting that monologue the fuck up is celebrating milestones. The hardest part of working towards a goal is when we are either making slow progress, or negative progress, and having the patience and the confidence to know that the improvements we make over the long periods as opposed to the short periods are what matter. Milestones are what remind us that we are making progress, even if it isn’t apparent every day. […] Anything we can use to keep our mind from succumbing to the monologue will work. Not only in short term goals, but also in long term goals, like graduating from college, or learning to use prosthetics.

…o convertirse en una nación tier 1 en rugby.

Adónde queremos llegar

“…long term goals…” escribía Rob, lo cual lleva al segundo punto fundamental:

¿Cuál es el objetivo que tienen Los Pumas?

Es decir, ¿qué se proponen conseguir y para cuándo?

Es difícil pensar que un equipo con el objetivo puesto en el próximo Mundial 2019 se proponga el mismo plan de trabajo (e hitos) que uno que trabaje por el de 2023.

Me gustaría pensar que estamos queriendo construir para más allá del Mundial que viene. Me gustaría pensar esa instancia como un hito de un plan más grande, a más plazo.

Los mismos ojos que sólo miran victorias/derrotas van a intentar llevar la conversación a Japón. Indefectiblemente.

“A menos de un año del Mundial…”

“Con sólo n partidos restantes antes del Mundial…”

“El equipo de cara al Mundial…”

…como si ahí se definiera todo.

Casi sin quererlo, que todos querramos que Imhoff, Isa, Figallo y otros puedan jugar, son más de una mirada cortoplacista que quiere maximizar los resultados ahí mismo, con la ilusión de que esos jugadores mágicamente puedan incorporarse y rendir.

La tarea de construir equipo y convertirse en uno de los mejores del mundo va a llevar muchos años. 4, 7, 10. Quién sabe.

No es tarea para impacientes.

Es tarea para optimistas, laburadores, detectives y disfrutadores.

El camino es largo, así que hay que saber disfrutarlo… incluso, hilvanando una derrota tras otra.

The way out is through.

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